diamante del racquetball

Alejandra Jiménez, doctora y medallista a los 23 años

Sus grandes sueños son convertirse en uróloga y ganar una presea de oro

Alejandra Jiménez posa con su raqueta vestida como doctora, fusionando sus dos grandes amores.

Alejandra Jiménez posa con su raqueta vestida como doctora, fusionando sus dos grandes amores.Alejandra Jiménez posa con su raqueta vestida como doctora, fusionando sus dos grandes amores.

“La edad es solo un número”.

Esa frase describe perfectamente a la joven Alejandra Jiménez, quien con tan solo 23 años está a pocos días de graduarse como Doctora en Medicina y, al mismo tiempo, es una destacada raquetbolista, con varias medallas en Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Para Alejandra, lograr este equilibrio entre lo académico y el deporte ha implicado grandes sacrificios. Ha renunciado a tiempo con amigos, horas de sueño y muchas actividades que le gustaban.

“Realmente no ha sido fácil hacer esta dualidad, ya que la medicina es una carrera muy exigente y el raquetbol también requiere práctica diaria. Pero siempre me mantuve enfocada en lo que quiero, porque amo ambas cosas: tanto la medicina como el raquetbol”, afirmó Jiménez al Listín Diario.

Desde niña, Alejandra tuvo una fuerte conexión con el deporte. Practicó voleibol y natación antes de descubrir su pasión por el raquetbol, gracias a su entrenadora de voleibol, Rosa Gómez, quien la invitó a probar esta disciplina.

“Desde la primera vez que jugué, me cautivó. Fue amor a primera vista y nunca más me he separado de este deporte”, recuerda con entusiasmo.

Su vocación por la medicina, en cambio, surgió de su deseo de ayudar a los demás.

“No puedo ver a una persona sufrir por alguna enfermedad y no hacer algo al respecto. Me encanta ayudar a las personas, no me gusta que nadie padezca ningún dolor. Esa fue mi principal inspiración para estudiar medicina”, explica.

A pesar de sus logros en el deporte, donde ganó dos medallas de bronce en los pasados Juegos Centroamericanos y numerosas preseas en torneos juveniles y panamericanos, Alejandra tiene una meta pendiente: obtener su primera de oro. En el ámbito académico, su sueño es convertirse en uróloga.

Nunca se rindió

El camino de Alejandra no siempre fue fácil. Muchas personas le “aconsejaron” abandonar el deporte para enfocarse solo en la medicina, argumentando que “el que mucho abarca, poco aprieta”. Sin embargo, ella decidió no escuchar esas voces y continuar persiguiendo sus sueños.

“Sabía que era difícil, pero también sabía que valía la pena. No quería dejar de hacer lo que amo”, afirma.

Luego de ganar su medalla en los Juegos Centroamericanos, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), donde cursa su carrera de medicina, le otorgó una beca para completar sus estudios. Ahora, está a solo unas semanas de graduarse: terminará la universidad el 30 de abril y se graduará oficialmente el 7 de junio.

Su próxima gran meta deportiva será en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Este torneo representará su última gran oportunidad de conseguir la medalla de oro que tanto desea, ya que, tras completar su año de pasantía, se dedicará completamente a la medicina y dejará el raquetbol como atleta profesional. Aunque no dejará de jugar.

“Para mí, esos Juegos son mi cierre perfecto. Quiero terminar mi ciclo como deportista ganando el oro en mi país. Sería un sueño hecho realidad”, expresa con ilusión.

A lo largo de su carrera como atleta, Alejandra ha tenido la oportunidad de viajar y competir en países como Colombia, Guatemala, México y Perú, sumando experiencias que han enriquecido tanto su vida deportiva como personal.

Ahora, se prepara para cerrar con broche de oro su etapa como raquetbolista y comenzar una nueva historia en la medicina.

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