crisis energética
Apagones en Cuba afectarán a más del 48 % de la isla este jueves
Según diversos cálculos independientes, el Gobierno cubano precisaría entre 8,000 y 10, 000 millones de dólares para reflotar el Sistema Eléctrico Nacional, una inversión fuera de su alcance. Y cualquier solución sería posible tan sólo a largo plazo.
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Un residente camina con su bicicleta durante un apagón tras la falla de una importante planta eléctrica en La Habana, Cuba, el domingo 20 de octubre de 2024. (Foto AP/Ramon Espinosa)
La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) de Cuba prevé prolongados apagones en grandes áreas del país durante este jueves, afectaciones que llegarán a dejar sin suministro a más del 48 % de la isla de forma simultánea en el horario de mayor demanda.
Cuba se encuentra sumida en una fuerte crisis energética que se ha agravado desde el último trimestre del año pasado, período en el que se han registrado hasta tres apagones nacionales, que ha costado días subsanar.
Actualmente, algunas regiones del interior del país sufren cortes en el suministro eléctrico de más de 20 horas diarias y en La Habana los apagones rotativos oscilan entre las cuatro y las seis horas diarias.
La UNE, perteneciente al Ministerio de Energía y Minas, prevé para la jornada una capacidad máxima de generación eléctrica de 1.720 megavatios (MW) en el horario "pico", en la tarde-noche para una demanda de 3.200 MW.
El déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de 1.480 MW y la afectación real -los circuitos que se desconectarán preventivamente para evitar un apagón desordenado- alcanzará los 1.550 MW en el momento de mayor consumo, inferior a los 1.680 registrados la víspera.
La UNE informó que nueve de las 20 unidades de producción termoeléctrica (distribuidas en siete centrales) están averiadas o en mantenimiento actualmente. Además, 71 centrales de generación distribuida y una central flotante (patana), entre otras instalaciones, están fuera de servicio por falta de combustible (fueloil y diésel).
Expertos independientes explican que la crisis energética se debe a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado cubano desde el triunfo de la revolución en 1959, mientras el Gobierno apunta a los efectos de las sanciones estadounidenses en este ámbito.
Las centrales termoeléctricas están obsoletas, tras décadas de explotación y déficit de inversiones; y la paralización de otras infraestructuras está ligada a la falta de fueloil y diésel, porque el Estado no tiene divisa para importarlos.
Según diversos cálculos independientes, el Gobierno cubano precisaría entre 8,000 y 10, 000 millones de dólares para reflotar el Sistema Eléctrico Nacional, una inversión fuera de su alcance. Y cualquier solución sería posible tan sólo a largo plazo.
Los frecuentes apagones lastran la economía cubana, que se contrajo un 1,9 % en 2023 y no creció el año pasado, según estimaciones del propio Gobierno. De acuerdo a esas cifras, el PIB de la isla sigue por debajo de los niveles de 2019 y no lo superará este 2025, para el que el Ejecutivo prevé un avance del 1 %.